domingo, 18 de marzo de 2012

¡Australia!






¡Hola amiguitos!

Han pasado cinco meses desde mi último post y desde que volví al mundo real, tan feo él, han pasado muchas cositas en mi vida, por lo que entre estar ocupado como nunca lo he estado y cierta vagancia que me caracteriza en invierno, no he posteado nada.

 Sin embargo, he pensado en más de una ocasión en seguir con este blog con el que tanto os he dado el coñazo, así que hoy, sin motivo aparente, me pondré de nuevo a ello.

 Habíamos dejado Japón, con aquel bonito video desde lo alto del Monte Fuji, para irnos volando al hemisferio sur hasta Australia, donde aterrizaría en Sídney

Deciros que el día que llegué, lo primero que hice fue comprobar si efectivamente el agua giraba en el sentido contrario. Yo soy así. Por supuesto, no rompí ningún mito y el agua efectivamente giraba en sentido contrario. A todo esto, si os pregunto sin que vayáis al grifo, ¿sabríais decirme en que sentido gira el agua aquí? Yo desde luego no, así que justo antes de subirme al avión fui al baño a comprobarlo. A día de hoy, como no, se me ha vuelto a olvidar, así que ahora si podéis levantaros e ir a mirar en vuestros baños.

Pero estoy perdiendo el hilo. El caso es que yo me iba a Sídney, en donde me encontraría con mi amiga Karen, con la que había estudiado unos años antes en Coruña. Si amigos, ya habñia quedado constancia en algunos posts anteriores de que vuestro querido Pablo tiene amigos por todo el mundo.

 Karen trabajaba en el hotel Marriot de Sídney, un hotel de perracas donde, como diría un amigo mío, tienen detector de pobres en la entrada, el cual me pitó en cuanto puse un pie allí para dejar el equipaje hasta que Karen saliese de su jornada.

Como tenía unas 6 horas antes de que saliese Karen, me fui a un punto de información que me encontré en medio de la calle como si de una aparición mariana se tratase. Ahí me dirigí, dispuesto a que me aconsejasen algo para ver en las próximas horas.

 Antes de leer mi dialogo con la mujer que se encontraba en el puesto de información, he de recordaros que venía de Japón, como el señor de la foto de aquí arriba que me dio mucha ternura. ¿Qué quiero decir con esto? Pues que aparte del jet-lag, tenía el tema espiritual a tope e iba un poquito en una nube de amor, amabilidad y cierta indecisión, y que por otro lado, estaba acostumbrado en las últimas semanas a tratar con gente con una paciencia gargantuesca  y excesiva amabilidad con lo que el resultado fue este:

-Pablo: ¡Hola! Buenos días. Acabo de aterrizar en este país y quería ver algo interesante en la ciudad en las próximas 5 horas.
-Guia nada maja: ¿Y qué tenía en mente?
-Pablo: Pues no sé, cualquier cosa que se le pueda ocurrir, tengo tiempo y…
-Guía que merece ir al infierno: ¡Vamos a ver! ¡Nosotros no podemos pensar por usted! ¿Qué quiere ver? ¿Iglesias, museos, qué? (todo esto realizando gestos que daban a entender que no me consideraba especialmente espabilado=
-Pablo consternado: Pues… No sé… Mmmm, lo primero…
-Guía diabólica: ¿iglesias? Pues mire tiene una a medio kilómetro de aquí muy bonita. La iglesia de San Jorge, de principios de siglo. Aquí tiene un mapa, seguro que la encuentra.

 Me dieron ganas de decirle que cómo podía saber dónde quedaba una iglesia, siendo como era la hija de satanás, pero me contuve.

Así que simplemente me puse a caminar y no vi más que el Opera House, que la verdad, bastante es para ver.

En general Sidney he de deciros que me pareció una ciudad un poquito… sobrevalorada… Muchas pelas y mucho edificio grande, pero no me llevé la sensación de molonismo que esperaba encontrarme. Por suerte, un par de horitas más tarde, quedé con Karen y me enseño la ciudad como era debido, llevándome a ver el ayuntamiento (en la foto) algunos jardines y monumentos varios. Nada destacable, aparte de las ardillas gigantes australianas (también en la foto)

Pasé 5 días en Sídney, y me llegaron, la verdad. Salí un par de días a locales de diversos ambientes (ju, ju) y cumpliendo todos los topicazos de alguien que visita Australia: comer carne de canguro, comprar un koala de peluche, ver a los surfistas. Muy guiri todo.

Así que finalmente tomé un avión a mi próximo destino donde pasaría CINCO semanas haciendo un poco el pánfilo y aprendiendo inglés a la vez (algo muy complicado)  Estas actividades conjuntas las realizaría en Melbourne, por cierto.

 Pero eso, por supuestísimo, será la próxima vez.

 Disculpad que no haya mucha chicha, pero ni Sídney la tuvo, a mis ojos, ni estoy muy inspirado después de tanto tiempo sin postear nada. ¡Os compensaré la próxima vez!

¡Un DVD de la película “crepúsculo” gratis para todos los que posteéis!