martes, 12 de julio de 2011

Ahora llega lo bueno.



A petición de mi enorme público, aquí estoy una vez más, contandoos mis vicisitudes viajeras.

 Esta vez... ¡ya desde Hong-Kong! No es por desmerecer Londres, claro, pero no es lo mismo estar en Europa, sea en la ciudad que sea, que ir a Hong-Kong, esto es así, no lo digo yo...

 Os comentaré brevemente que en Londrés mi couchsurfer me atendió de maravilla: era una chica china encantadora que me presentó a sus amigos, me llevo a lugares que no conocía, me habló de China y consiguió que (¡por fin!) le perdiese la manía a la capital británica. No es que la odiase, pero no ha sido hasta esta vez que me ha empezado a gustar (aunque no termina de convencerme, me sigue pareciendo la tierra de lo "prohibido hacer X", siendo "X" practicamente cualquier cosa fuera de lo estipulado.

 Por cierto, me en Londres me alimenté básicamente de galletas y sandwiches. Muy sano todo.

 Pero bueno, ¿a quién le importa Londres cuando podía estar contandoos sobre mis primeros días en Hong-Kong?

 Después de un vuelo de casi 12 horas, llegué al aeropuerto de Hong-Kong (con cierto jet-lag, ya que eran 7 las horas de diferencia con Londres, 6 con España) donde un autobús (el A21, por si algún día venís) me dejó por 3 euros en la zona de alojamientos para turistas de la ciudad, llamado Tsim Sha Tsui, a 100 metros de donde nos alojábamos Daniel y yo. Por el camino conocí a una peculiar chica de unos 24 años, llamada Jessica, de Canada residiendiendo en Australia con la que pasamos el resto del día (he de admitir que era una chica realmente peculiar y hubo momentos en los que se nos hizo algo pesadita su compañía)

 La ciudad está en la época del monzón y la humedad relativa es de un 80% con temperaturas de 30 a 35 grados. El resultado es que se suda sin parar aunque se esté sentado y que en TODOS los establecimientos y zonas públicas hay aire acondicionado a unos 10 grados menos que en la calle. De verdad, pasamos frío cuando vamos al supermercado.

 La ciudad no es muy grande (unos 7 millones, muy apelotonados) pero da una sensación de grandiosismo debido a sus miriadas de rascacielos. ¿Os acordáis del rascacielos del Banco de China? Pues se ha quedado pequeñito y aunque sigue llamando la atención por su estructura, ya son muchos los edificios que le ganan en altura. La ciudad está muy cuidada y aunque por supuesto hay muchos puntos en los se cumplen las espectativas de suciedad y olor que caben esperar de una ciudad del sur asiático, en general la ciudad está completamente limpia.

 La comida es principalmente cantonesa, ya que Cantón  es la región china a la que está adherida Hong-Kong (hay que tener en cuenta que Hong-Kong ya no pertenece a China y que a pesar de su evidente influencia, tiene algunas diferencias con ella) La comida cantonesa se carácteriza por basarse principalmente en los fideos para acompañar todo y por una gran variedad de mariscos, carnes y pescados. Sin embargo, es posible encontrar comida de prácticamente todo el mundo a lo largo de la ciudad. Ayer de hecho cenamos el que sin duda para los dos (Dani y yo) fue el mejor sushi de nuestras vida. También fue el más barato.

 Os dejo por que posiblemente sea esta nuestra última noche en Hong-Kong, ya que planeábamos entrar en China mañana y hay que levantarse temprano. Os adjunto una foto de una de las vistas del skyline de Hong-Kong. Espero que aparezca, soy muy patán para estas cosas.

 Un abrazo a todos.

5 comentarios:

  1. Una crónica magnífica; espero con avidez las siguientes entradas y que no pierdan el grado de concreción que esta rebosa. Una cosa... ¿cuáles son esas peculiaridades tan, por momentos, insoportables de la austra? Cuenta, anda.

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  2. Hola, hola, la la la
    Hay alguien ahí hí hí hí...

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  3. viva el cotilleo intercontinentaaaal!! Te tengo en mi barra de favoritos, junto a una novela de angelita la perversa, asique este será mi verano, viajando y asesinando homófobos...en plan virtual...
    Un beso guapoooooo

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  4. Lo de la austra te lo contaremos en persona. La moneda era el dolar hongkones a 11 Hk$= 1€

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