Había pasado mi última noche en Osaka, antes de dirigirme a Kyoto, que está a pocos kilómetros de distancia (Osaka, Kyoto, Nara, y Kobe, juntos con otras pequeñas ciudades, conforman lo que se llama la conurbación o prefectura de Kansai) Así que cogí el tren de cercanías y me puse allí en un plis. Había reservado la noche anterior un hostal por la zona centro de la ciudad, así que me dirigí allí nada más llegar, pagué el hostal y salí a la calle.
Calles de Kyoto
Hablando de pagar, que sepáis que los cajeros en Japón, al contrario de lo que se podría pensar, son bastante escasos para los extranjeros. Casi ningún cajero acepta tarjetas no-japonesas. Normalmente hay que ir a un 7-eleven (como un 24 horas) y sacar en sus cajeros. Como curiosidad, en todos los cajeros japoneses, dan a escoger como idiomas japonés, chino, inglés y… ¿portugués? Qué cosas…
Como os había contado en mi anterior post, en Rusia hice buenas migas con unas chicas japonesas que casualmente, vivían desperdigadas por la prefectura de Kansai. Majas como ellas solas, se reunieron ese día para quedar conmigo y enseñarme la ciudad, dar una vuelta y cenar conmigo. Sé que me llamaréis de todo, pero aunque en Rusia hablaba con ellas, no me acordaba del nombre de todas, por ser muy parecidas entre si (…) y tuve que revisarlo en el facebook antes de quedar con ellas.
Mujerzuelas en yukata
Así, quedé con Nozomi, Yurie, Sae y otra Nozomi. Fuimos a dar un paseo por una calle de compras del centro mientras nos íbamos poniendo al día. Al ser verano, muchas mujeres (y algunos hombres) llevabanpuesto un “yukata” que es una especie de kimono, pero de verano. Es bastante normal llevarlo, sobre todo en fiestas del barrio, pero muchas mujeres lo llevan como un atuendo normal. A mí, como occidental que soy, me llamaba bastante la atención los primeros días, pero se ve que allí es como el que aquí va de chándal.
Pasando por montones de tiendas, que de nuevo me saturaban un poco, cruzamos un “pachinko” y yo, que lo había visto en algunos mangas, tuve la tentación de entrar. El “pachinko” es como las maquinas tragaperras japonesas, pero mucho más ruidoso y movidito. El sistema es el siguiente: uno se sienta en la máquina de pachinko (un poco más grande que una tragaperras) y pone un importe de unos 1000 yenes (unos 9 euros) para que le salgan unas 100 bolitas, que la máquina ira absorbiendo a modo de crédito y que a su vez irá escupiendo mientras se vayan ganando rondas. El caso es que al haber cientos de bolitas en movimiento en cientos de máquinas en la sala, el ruido es realmente ensordecedor. Está prohibido sacar fotos dentro de la sala, por lo que tendréis que conformaron con mi descripción.
Más adelante, pasamos por una tienda de 100 yenes (nuestro equivalente a los cadena 100) antes de llegar a un supermercado, a donde quería ir con ellas para preguntarle qué eran muchos de los productos que nunca había visto. Lo más raro que vi (y probé, claro) fue una cosa llamada “natto” que eran habas de soja fermentadas (podridas) y que supuestamente eran sanísimas (sano=mal sabor) Lo probé y les dije que estaba riquísimo, claro, que les iba a decir. Pero realmente no os lo recomiendo mucho. Por lo mal que sabe debe curar el cáncer por lo menos.
Más tarde fuimos a cenar a un restaurante japonés, de estos que jamás encontraría si no fuese por ellas. Al estar tan superpobladas las ciudades de Japón, muchos de los restaurantes, tiendas y departamentos varios se encuentran, por ejemplo, en un séptimo piso de un edificio. De ahí los neones en los laterales de los edificios tan característicos de Japón.
La cena
El lugar era un sitio de reunión de gente joven donde todo (o casi todo) valía unos 270 yenes (unos 2,5 euros) y se pedía a través de una pantalla táctil donde uno veía la foto y presionaba si quería pedir lo que se le mostraba. A todo esto, estábamos en un compartimento privado donde el camarero entraba y salía a servirnos. Por cierto, no sé vosotros, pero yo pensaba en lo incómodo que era comer todo el rato sentado en el tatami con las piernas cruzadas y es que… ¡hay truco! Resulta que debajo de la mesa hay un hueco para que uno ponga las piernas y se siente normal (en la foto se ve mes o menos claro)
El truco del hueco
Nos despedimos para volver a encontrarnos al día siguiente (aunque sólo vería a Nozomi 1 y 2)
Por la mañana de mi segundo día, mis amigas las Nozomis decidieron llevarme a uno de los muchísimos templos que ofrece Kyoto. El primero fue un templo budista. Les pregunté a mis amigas si eran budistas, ya que rezaron unos segundos ante uno de los altares, y me dijeron que no, pero que bueno, que “todo venía siendo lo mismo” Me pareció un pensamiento muy bonito la verdad. Así que yo recé también me lavé las manos en uno de los regueros de agua con cucharones que había a la entrada para tal menester, di dos palmadas ante uno de los altares como hacían todos y recé un poquito. Por allí también había una especie de horóscopo que se puede encontrar en casi cualquier templo. El sistema es que hay una caja con un montón de varas dentro. Se le da la vuelta a la caja y la vara que te salga te indicará tu fortuna del momento. Hay que ir a un vendedor que está al lado y comprarle el papelito (por 1 euro) que coincida con la suerte que le ha tocado a uno, y ver lo que ha salido. Si le gusta uno lo que ha leído, se puede quedar con el papel. Si no, puede atarse a un tronco que hay cerca (donde hay cientos de papelitos atados) y el tronco será el que reciba esa suerte, no uno mismo.
Visitamos varios templos, hasta que Nozomi 2 nos abandonó y me quedé con la Nozomi primordial. Vi templos para aburrir a un cura, algunos de los cuales os adjunto aquí en modo de fotografía.
Me fui a cenar con mi amiga a otro restaurante, después de una larga jornada de patearnos bien la ciudad, donde tomamos unas copichuelas y nos despedimos, ya que ella tenía que volver a su ciudad, que estaba a unos cuantos kilómetros de distancia.
Sabiendo que a partir de entonces estaría sólo, decidí alquilar una bici para el día siguiente y así ver Kyoto y sus alrededores, los cuales darían bastante de sí y conseguirían que mi reserva inicial de dos días en Kyoto, se alargase a 4 días.
Pero como veo que mis otros dos días se me harían muy largos en este post, lo dejaré para la próxima vez. ¡Estoy retomando mi ritmo normal entre post y post!
Un abrazo a todos y aunque no siempre escribáis (qué se le va a hacer) gracias por leerme.
Mi viaje soñado, cómo te lo pasas!
ResponderEliminarPablius! Me MARAVILLAN tus post joder! ansiosa me tenias desde el momento del ferry!!! en los momentos sosegados aqui en Bruselas pues se los leo a mis compis las mejorespartas como la del chocho ilegal?? era algo asi lo del karaoke?!?! actualiza pronto por fi!!!
ResponderEliminarApasionante, Pablín. Continúa a este ritmo, que es una maravilla seguirte. Un besote. :D
ResponderEliminarJajajaja que buen post...Me encanta la foto de las mujerzuelas y tu camiseta de color imposible cual guiri de chanclas con calcetines...esperando impaciente los proximos acontecimientos...Un besazo
ResponderEliminarGracias por ir contándonos estas historietas, q algún día cuando estemos ahí, nos acordaremos de tí, o al menos sabremos donde ir y donde no...... bueno que me gusta mucho tu pagina, q te leo y te sigo, y que no estoy obligado a poner este comentario ni nada. . jajajaj.. un besazo guapo, y a seguir viajando.. que viajar es vivir dos veces !
ResponderEliminarHola guapooo, como siempre muy interesante tus textos, me gustan sobretodo cuando explicas a fondo cosas cotidianas, como lo del chándal/kimono.
ResponderEliminarTe queria preguntar. Te suena el J-POP? imagino que allí será muy conocido, aparte de la música.. mi curiosidad sobretodo es por la ropa. ¿ves por alli, la ropa que usan en J-Pop? suele ser una mezcla de ropa emo,muy barroco, pop, licras ajustadas con printings imposibles y alucinantes, chalecos con piezas lego, ropa con elementos de plástico, chinchetas metálicas...Hay mogollón de grupos, uno más conocidillo es 2NE1. A ver que te parece...
Me voy poniendo al día, que no te había leído nunca!
ResponderEliminarAy que ver cómo te lo montas eh! me dan ganas de ir a mi!
bss Ana