Bueno, antes de nada quiero que sepáis que Kyoto es la ciudad más molona del orbe. Al menos eso era lo que sentía cuando estaba allí.
Aun siendo una de esas ciudades con neones, tecnología punta en cada esquina y miríadas de personitas, es muy fácil escapar del centro y estar en pocos minutos en algún bosque gigante o templo perdido en el que uno se puede relajar y respirar aire puro. No hablo de coger el coche e irse a la sierra, sino de ir andando o montarse en bici como hice yo (os había comentado en mi anterior post que alquilé una para los dos días restantes) y plantarse allí en unos 10 minutos.
Comencé a pedalear sin rumbo fijo, pero ya se encargó el tiempo de orientarme cuando al cuarto de hora se puso a llover. Saqué el mapa y busqué el punto turístico más cercano, que sería el Museo Japonés del Manga. La palabra “manga” como casi todos sabréis se refiere a lo que sería el tebeo japonés. A mí en particular me gusta mucho y desde que era pequeño es lo que más veo en cuanto a animación se refiere. Aunque el museo fue un poco decepcionante, ya que todo (comprensiblemente) estaba en japonés y sólo había unos pocos mangas traducidos en otros idiomas, por lo que no pude disfrutarlo al 100% y no hubo mucha diferencia con lo que habría disfrutado si hubiese ido a una librería de manga grande, me encontré allí con dos chicos suecos con los que había desayunado esa mañana en el hostal. Como no recuerdo sus nombres, llamémosles Hans y Jürgen (aparecerán de nuevo) Estuve una media hora intercambiando opiniones sobre Japón con Hans y Jürgen hasta que escampó y decidí salir para dar otro paseo carente de rumbo, pasando por la zona de compras y restaurantes del centro, donde entre otras cosas vi un restaurante que ofertaba “paella with lots of seafood” (paella con un montón de marisco) y varias chicas vestidas de lolita japonesa (adjunto foto)
Eso sí, aunque algunas fuesen vestidas de un modo “normal”, las chicas iban bastante maquilladas y en general todas llevaban una pequeña geisha dentro de ellas que hacía que se maquillasen como si viviesen en un buffet libre de cosméticos.
Seguí pedaleando, ahora camino a un templo muy bonito que en la ladera de una colina (Kyoto está rodeada por pequeñas montañas) con su kit de jardín-templo-estanque como bien procede en estos lares.
Más adelante me encontré una ristra de templos seguidos, y entré en el que me resultó más bonito de todos. La entrada al mismo tenía lo que se denomina un suelo “ruiseñor” que consiste en una serie de pequeños sonajeros bajo la madera sobre la que uno anda, que delataban a los supuestos asaltantes del antiguo Japón. Una versión antigua de las alarmas de hogar actuales que me encontré en algunos templos que más adelante visité.
Cansado como estaba de darle a la bici, me fui a un restaurante al que le tenía echado el ojo en el que comí de maravilla. No puedo transmitiros el sabor, pero creo que la pintaza habla por sí sola.
Con la barrigola bien llena, me fui al último templo del día, que sería el último a la fuerza ya que cuando llegué a las 16h, estaba cerrando. La mayoría de las atracciones turísticas en Japón cierran entre las 16h y las 17h y hay que madrugar bastante si uno quiere ver varias cosas en un día (lo que no era mi caso) Así pues, vuelta a andar en bici rondando a ver si aparecía algo interesante. Apareció en forma de un simpático inglés de 24 años (Alex, también volverá a aparecer) que también iba en bici y que igualmente estaba bastante perdido, con el que fui más tarde a tomar unas cañas después de vivir la siguiente anécdota en una tienda que nos encontramos mientras paseabamos:
-Yo: pues me gustan estos tarjeteros de oferta
-Alex: a mí también, y están bien de precio, creo que me compraré uno.
-Vendedora hiperamable: están hechas a mano por mí misma. 5 euros
-Alex: qué bien. Deme éste. (Paga con un billete de 100 euros. Recibe el cambio)
-Yo: A mí éste. (Pago con otro billete de 100 euros)
-Vendedora hiperamable (reverenciando): ¡uy!, tu amigo me acaba de dejar sin cambio. ¡Lo siento muchísimo!
-Alex: Bueno… sí quieres te los dejo y luego nos tomamos algo por ahí.
-Yo: ok.
-Vendedora hiperamable(continuando sus reverencias de disculpa): ¡¡Lo siento tantísimo!! Aquí pensé que se iba a hacer el hara-kiri, pero no. Lo que dijo fue:
-VH: Por favor, aceptad cualquier artículo del mostrador a modo de disculpa. Coged una cartera o tarjetero o lo que queráis cada uno. ¡Por favor!
En Europa no te dan ni un mojón de plástico por algo así.
Por la noche llevé mi bici a un aparcamiento de bicis. Está prohibido aparcar la bici durante más de un par de minutos y vi en dos o tres ocasiones a policías multando bicicletas estacionadas en sitios no aptos para ello (como en medio de la calle por ejemplo) Me dirigí a un aparcamiento para bicis muy bien indicado y al llegar allí, el trabajador que me atendió, me dijo que fuese a uno a 100 metros, que valía la mitad:
-Hola. ¿Para aparcar la bici, es aquí?
-Sí, pero mejor vete (señalando) a ese de allí. Es más barato.
-Err… gracias… Pero, ¿tú no trabajas aquí?
-Si… Será nuestro secreto. ¡No te chives!
¡Qué majos los japoneses! Por lo general eran de un amable y simpático que te hacía querer a todos y cada uno de los japoneses. Además de que el acento es bastante tierno y su lenguaje corporal es muy agradable. A ello hay que añadirle que en ningún momento sientes un acercamiento por motivos sexuales o de atracción física (un hombre tan apuesto como yo sufre mucho tipo de acoso en sus viajes) Son como asexuales. No sé cómo se reproducirán, pero del modo habitual seguro que no. Estuve a punto de cortarle un brazo a un japonés a ver si crecía uno nuevo, pero al final me contuve… Quizá sea por esporas, no sé…
Aún así, tengo la teoría de que este año eran especialmente majos con los extranjeros ya que muchos me comentaron que a causa del terremoto->tsunami->escape radioactivo en Japón, el número de turistas era bajísimo comparado con otros años, por lo que quizá (esto es sólo una teoría mía) se haya promovido alguna política de tratar bien al turista, que a fin de cuentas es una gran fuente de ingresos para el estado japonés.
Así que, al igual que mi bici, me fui a dormir y soñar con los angelitos. ¿Os ha sabido a poco? ¡En nada os cuento más!
¡ Un abrazo y gracias por los que posteais! Me gustaría que los que leéis comentaseis algo, aunque sólo sea “me ha gustado” o “no me ha gustado nada”. Me da ánimos para escribir el siguiente y me gusta ver lo que opina la gente que conozco sobre todo esto. A veces no sé si estáis medio en serio o en broma cuando decís que ha sido un buen post… ¡A mí me parece que mayormente comento mucha tontería!
Jops, qué fuerte lo de los cementerios... o sea que imagino que lo del fantasma cíclope con sombrilla de papel también será verdad. Cuanto más te leo más ganas me entran de visitar ese país; a menudo hago cábalas pensando en ello y organizando el viaje. :D Y sí, es una verdadera lástima que en Australia veten todo producto alimentario extranjero, porque un imperecedero japonés bien genuino sí que me requetencantaría. :D
ResponderEliminarSiga postiando ta chido el blog chau
Hola Pablo,
ResponderEliminarA mi me encantan tus post, y efectivamente dices muchas tonterías, pero bien dichas, eso si. Siempre he sentido gran interés por Japón, lo único que me gustaría pedirte es, si es posible, que cuando nos cuentes donde comes especifiques precio y alguna descripción de la comida.
Un abrazo!!!!
Pablis!
ResponderEliminarA proposito de la japonesa altruista! Mi pregunta es.. por que Alex no compro en vez de uno, dos monederos?!?!! Me refiero, pues le da otro billete, y se lo lleva! no??? Tambien! Habia un holandes que mencionaste historias atras!! del cual insististe que nos quedasemos con su nombre! que ha ocurrido!??!? trata de blancas? le hicieron rollo de primavera?!?! jolines! quiero mas historias hiper largas!! besequetes!! P.D Rives y Tere vienen a darme besos a bruxelles! :D
Uge! El set de comida que ves en la foto valió 950 yen (unos 9 euros) aunque la verdad, era barato. Normalmente algo así vale unos 14 euros (siempre en horario de comida. A las cenas los precios suben) Ire comentando más los precios, tomo nota.
ResponderEliminarLaura: no entiendo a que te refieres. Alex pagó mi cartera después, de ahí que la señora se disculpase, porque vió que no eramos realmente amigos y que Alex tuvo que pagar algo mío con un billete pequeño y yo no pude pagar. No sé muy bien a que te refieres, disculpa. Bart(así se llama el holandés) aparece dentro de 3 posts.
Yo me he qedado con la angustia existencial de saber como estaba la paella!!!
ResponderEliminarY respecto a la reproduccion de los asiaticos... creo q ellos, tienen los ojos asi tan cerradicos para q la luz se difracte y ver colorines, asi se emocionan y zupizupean.... pero la gemacion y la espora tmb me parece interesante.
Gabi.
bueno te escribo sobre el post sabiendo que mayormente estoy pensando en otra cosa :P jejeje el caso que me ha gustao bastante el modo que tienes de meter coñas en el blog mientras que cuentas lo que te va pasando... Sabía que los japoneses eras mucho mas amables que los chinos (a los cuales odio... y al que no le guste... que me pregunte historias...) pero no que llegasen a ese extremo... la cartera de sobra... me la regalas??? jajaja muchas ganas de ver templos me entran al describirme lo de las especies de alarmas... nose... en resumen.. me ha molao!! ^^ un abrazo!!
ResponderEliminarPd: aunque parezca mentira en Madrid hay gente del metro que te invita a coger transportes gratuitos... no hay tanta diferencia.... hejejjejejeej
Rafa ;)
JAJAJA cortarle el brazo a un japonés xD Mira, la próxima vez que no recuerdes nombres, pon unos más castizos: Rogelio y José Manuel, por ejemplo, para darle más vidilla a la historia.
ResponderEliminarY no comentas mucha tontería, hombre. Estás en sitios que la mayoría no conoce, se aprende mucho. ¿Cuánto te costó la comida japonesa que sale en la foto? ¿Es caro comer allí?
Joder, lo he flipado... Primero empiezas con la fuente Times New Roman y luego... BAM! cambias a Verdana. La verdad es que no me lo esperaba y ha sido una sorpresa. Al final pensé en un tercer cambio de fuente, pero claro, ya era previsible y no quisiste repetir la técnica. 10 de 10, maestro!
ResponderEliminarluego te leo que cada día metes mas paja. ..
ResponderEliminarMuu lindas fotos, muu linda redacción, muuuuu lindo tooo...Hala, ya posteé un comentario en tu blog. Cómo puede ser que seas tan así?
ResponderEliminarDe todas maneras, en honor a la verdad, debo decir que me arrancaste algunas risas. Seguí así, campeón!
ResponderEliminarY espero que no te hayas aprovechado de la Vendedora Hiperamable aceptándole un articulo de disculpas.
Ramiro, te ASEGURO que le dijimos unas tres o cuatro veces cada uno que no hacía falta, pero es que insistió tanto... No hubo manera de decir que no! Tanto yo como Alex cógimos una cartera cada uno. ¡No nos dió elección!
ResponderEliminarLolitas marcianas jajaja cada vez me llama más la atención la cultura asiática
ResponderEliminarHe estado tb de viaje, por Rusia finalmente! Por eso no comentaba, pero me encanta leer tus posts. Además, me gustan las 'tonterías' en que fijas tu atención o usas para describir el lugar.. en fin, suerte con el viaje, que lo disfrutes mucho y no te canses de escribir para que de alguna forma podamos acompañarte ;)
ResponderEliminar..algún día me encantaría seguir tus huellas!
Aperta!
Abel
Estimado Pablo,
ResponderEliminarTe escribo con motivo de la lectura (a medias) de esta última entrada que has escrito en tu (pseudo)blog. No me ha disgustado del todo, he de reconocer, pero te pediría que para la próxima hicieras tus entradas un poco más cortas, no sé, de tres o cuatro líneas. Así conseguirás dos cosas: no aburrir al personal y mejorar tu capacidad de síntesis. Es una recomendación de tu leal amigo,
Johnny Pergamino.
PARA NADAAAA!!!yo disfruto un montón ampliando la pantalla, sentándome en el sillón y apretándo la tecla cursor, asique extiéndete todo lo que tu arte y tus ganas te permitan.
ResponderEliminarMaravilloso lo de "como si viviera en un buffet libre de maquillaje" me lo quedoooo