Aquí seguimos un día más escribiendo chinorradas. Os dejé, si mal no recuerdo, en nuestro primer día en Beijing.
Al día siguiente, como os había comentado, nos dirigímos a la Gran Muralla en autobús con un grupo de nuestro hostal y otro más de otro hostal que Dani decía que olían fatal (no lo digo yo)
Ya que teníamos poco tiempo en general, decidimos ir en un viaje organizado por nuestro hostal, que ofrecía dos tipos de tours por la muralla: uno en la zona restaurada de la muralla, más arreglad,llena hasta los topes de turistas. La otra, más recóndita, sin turistas (no vimos ni uno en las 4 horas que estuvimos allí) y sin restaurar, lo que a Dani y a mí nos parecía más autentico.
Nos fuimos pues con los presuntos apestosos a una zona a dos horas y media de Beijin. La verdad es que la muralla parece superfácil de caminar y que uno se imagina recorriéndola en bici durante kilómetros. Error, querido amigo. Es todo cuesta arriba y cuesta abajo. No cuestecitas de las que mi madre se tiene que parar cada 5 minutos, sino cuestazas bien inclinadas y sin asfaltar en las que se caería rodando. La zona no restaurada estaba, como su nombre indica, sin restaurar y el camido era bastante duro. La verdad es que si no fuese por Dani que me iba animando y por el musicón que me puse en el mp3, no lo habría conseguido. La muralla eso sí, cumplió nuestras expectativas: grande, con un bonito paisaje, tranquila, romántica… No tengo mucho que contar de la muralla en realidad. Lo que uno piensa que va a sentir cuando esté en ella es lo que se siente. En mi caso era una sensación de tranquilidad mezclada con la emoción de pensar que había llegado hasta allí. Os adjunto una foto de uno de los tramos que recorrimos.
Así que a la vuelta decidimos que ya estábamos cargados de China power y decidimos darnos un respiro asiático e ir al McDonalds.
Me gusta ir al menos una vez a los McDonalds de otros países, la verdad. Suelen tener alguna hamburguesilla diferente y también me gusta ver los precios que el señor McDonald considera oportunos en cada país. En China como especialidad tenían una hamburguesa de ternera que sabía a restaurante chino europeo.
Aún no me he centrado mucho en la comida, que es un tema importante para mí:
En general, la comida china me gustó mucho y creo que podría gustarle a cualquier persona que se guiase por el sabor de las cosas y no por el hecho de que sean chinas o su aspecto. Esta opinión viene del hecho de que principalmente, comen de todo. Ternera, pollo, cerdo, perro, marisco, pescado, etc… Sin embargo, su dieta está más centrada en los hidratos, y en casi todas las comidas; lo que los chinos se preguntan es si van a comer fideos o arroz (mientras que en mi opinión, en Europa es al contrario: nos da un poco igual la guarnición y lo que nos interesa es saber qué carne vamos a comer)
Respecto al arroz, lo hay tres delicias, blanco o como uno lo quiera, pero en general es siempre blanco. Eso sí, se suele servir más bien al final por si uno no ha quedado lleno, al igual que las sopas. A Dani y a mí nos sucedió que pedimos sopa un par de veces y siempre nos las servían al final. Pensábamos que eran subnormales y ya está, pero no. Resulta que las sopas se ponen al final para llenar al comensal gordinflón que aún quería comer un poco más.
Me sorprendió ver que apenas le ponen soja a las cosas. Si uno quiere soja, tiene que pedirla y pocas veces he visto a un chino ponerle soja a algo. Cocinan con soja muchas cosas, pero no le añaden más a lo que no lo tiene. Diría que es un poco para ellos como para nosotros el kétchup o la mayonesa.
Comen mucho huevo, incluido un tipo que se cocina enterrándolo un mes bajo tierra. Se llama “huevo centenario” y aunque a simple vista parece un huevo podrido, está buenísimo. Seguro que produce cánceres varios, porque un huevo verde de hace un mes, muy sano no debe ser, pero bueno, los chinos los comen a patadas y están bien.
También comen empanadillas como si no hubiese mañana y es muy fácil quemarse al comerlas porque llevan un caldo infernal dentro de ellas. Creo que los gaznates chinos en general están hechos de amianto, ya que las comidas y bebidas suelen ser como lava candente y ellos ni se inmutan. Las sopas vienen burbujeando y ellos se las papan al momento. Eso sí, las sorben que da gusto oírles. Se suelen oír sorbidos por todo el restaurante y la gente ni se fija. Claro que, es eso o quedarte sin labios…
Los chinos, así a grandes rasgos, no es que sean un pueblo “delicado” Como posiblemente sepáis, escupir en la calle es de lo más normal del mundo (aunque he de admitir que en las grandes ciudades, apenas he visto a gente escupir, quizá una vez al día, que es bastante menos de lo que esperaba) Sorber la sopa como os he contado es una más de las perlas que la cultura china nos brinda. Otra que también me gustó mucho es que como hace calor, los hombres se arremangan la camiseta para que les dé el fresquito. Llevar la barrigola al aire es lo más chic en esta temporada de la moda china y Dani se sumó a ella en algún momento puntual en el que hacía un calor insoportable. De todos modos, subirse la camiseta es la mayor medida que toman. Los chinos ni se abanican ni nada porque no sudan. Mientras todos los no-chinos sudábamos como cerdos que sudan mucho, ellos estaban tranquilísimos y sequísimos. Creo que la raza asiática no tiene glándulas sudoríparas. Supongo que para compensarlo, tienen el cuádruple de glándulas salivares…
A pesar de todo lo que estoy diciendo, quiero dejar claro que la gente china me ha caído muy bien y mi opinión sobre ellos ha cambiado a mejor enormemente. Lo digo por si parece lo contrario en algún momento.
Tras el McDonalds, fuimos a comprar a un centro comercial de recuerdos, ropa y cosas inútiles. El tema de las compras en china es que todo se regatea. Al no saber el precio de las cosas, hay que tener claro lo que uno cree que algo debe valer, ya que si no pagará bastante más de lo que vale. Por lo general, hay que ofrecer un precio un 80-90% menos de lo que se pide en para ir subiendo y dejarlo en un 30% aproximadamente. Como me gusta bastante dar el coñazo, regatear es todo un placer para mí. El sistema de venta es el siguiente: uno entra en la tienda o puesto. Como el vendedor no va a hablar inglés, hay que preguntar por señas cuánto vale, a lo que el vendedora sacará el móvil y pondrá un número ridículamente alto para ver cuan pringui es el comprador. Al ver que no es tan pardillo como pensaba y no va a pagar eso, el vendedor dice la frase mágica: “you say how much” y le pasa el móvil para que ponga un precio y así ir negociando. Al final, normalmente hacía el paripé de que me iba, para conseguir un bajón final, con el vendedor gritando “wait, wait!” por la calle. Qué malo soy…
Terminamos con Beijing viendo la Ciudad Prohibida (muy bonita, pero ya estábamos saturados de ese tipo de arquitectura) antes de dirigirnos a Shanghai, sobre el cual os hablaré la próxima vez en el que será el último post sobre China.
Respecto al arroz, lo hay tres delicias, blanco o como uno lo quiera, pero en general es siempre blanco. Eso sí, se suele servir más bien al final por si uno no ha quedado lleno, al igual que las sopas. A Dani y a mí nos sucedió que pedimos sopa un par de veces y siempre nos las servían al final. Pensábamos que eran subnormales y ya está, pero no. Resulta que las sopas se ponen al final para llenar al comensal gordinflón que aún quería comer un poco más.
Me sorprendió ver que apenas le ponen soja a las cosas. Si uno quiere soja, tiene que pedirla y pocas veces he visto a un chino ponerle soja a algo. Cocinan con soja muchas cosas, pero no le añaden más a lo que no lo tiene. Diría que es un poco para ellos como para nosotros el kétchup o la mayonesa.
Comen mucho huevo, incluido un tipo que se cocina enterrándolo un mes bajo tierra. Se llama “huevo centenario” y aunque a simple vista parece un huevo podrido, está buenísimo. Seguro que produce cánceres varios, porque un huevo verde de hace un mes, muy sano no debe ser, pero bueno, los chinos los comen a patadas y están bien.
También comen empanadillas como si no hubiese mañana y es muy fácil quemarse al comerlas porque llevan un caldo infernal dentro de ellas. Creo que los gaznates chinos en general están hechos de amianto, ya que las comidas y bebidas suelen ser como lava candente y ellos ni se inmutan. Las sopas vienen burbujeando y ellos se las papan al momento. Eso sí, las sorben que da gusto oírles. Se suelen oír sorbidos por todo el restaurante y la gente ni se fija. Claro que, es eso o quedarte sin labios…
Los chinos, así a grandes rasgos, no es que sean un pueblo “delicado” Como posiblemente sepáis, escupir en la calle es de lo más normal del mundo (aunque he de admitir que en las grandes ciudades, apenas he visto a gente escupir, quizá una vez al día, que es bastante menos de lo que esperaba) Sorber la sopa como os he contado es una más de las perlas que la cultura china nos brinda. Otra que también me gustó mucho es que como hace calor, los hombres se arremangan la camiseta para que les dé el fresquito. Llevar la barrigola al aire es lo más chic en esta temporada de la moda china y Dani se sumó a ella en algún momento puntual en el que hacía un calor insoportable. De todos modos, subirse la camiseta es la mayor medida que toman. Los chinos ni se abanican ni nada porque no sudan. Mientras todos los no-chinos sudábamos como cerdos que sudan mucho, ellos estaban tranquilísimos y sequísimos. Creo que la raza asiática no tiene glándulas sudoríparas. Supongo que para compensarlo, tienen el cuádruple de glándulas salivares…
A pesar de todo lo que estoy diciendo, quiero dejar claro que la gente china me ha caído muy bien y mi opinión sobre ellos ha cambiado a mejor enormemente. Lo digo por si parece lo contrario en algún momento.
Tras el McDonalds, fuimos a comprar a un centro comercial de recuerdos, ropa y cosas inútiles. El tema de las compras en china es que todo se regatea. Al no saber el precio de las cosas, hay que tener claro lo que uno cree que algo debe valer, ya que si no pagará bastante más de lo que vale. Por lo general, hay que ofrecer un precio un 80-90% menos de lo que se pide en para ir subiendo y dejarlo en un 30% aproximadamente. Como me gusta bastante dar el coñazo, regatear es todo un placer para mí. El sistema de venta es el siguiente: uno entra en la tienda o puesto. Como el vendedor no va a hablar inglés, hay que preguntar por señas cuánto vale, a lo que el vendedora sacará el móvil y pondrá un número ridículamente alto para ver cuan pringui es el comprador. Al ver que no es tan pardillo como pensaba y no va a pagar eso, el vendedor dice la frase mágica: “you say how much” y le pasa el móvil para que ponga un precio y así ir negociando. Al final, normalmente hacía el paripé de que me iba, para conseguir un bajón final, con el vendedor gritando “wait, wait!” por la calle. Qué malo soy…
Terminamos con Beijing viendo la Ciudad Prohibida (muy bonita, pero ya estábamos saturados de ese tipo de arquitectura) antes de dirigirnos a Shanghai, sobre el cual os hablaré la próxima vez en el que será el último post sobre China.
Que sepáis que he ido a un templo budista a echar un maleficio a todos aquellos que me leéis sin escribir. Si comienzan a pasaros cosas extrañas, no os sorprendáis.
Muchos besotes y saludos desde Japón, a donde he llegado hoy.
Ya se que es superlargo, pero es que quiero zanjar China de una vez!
ResponderEliminarYo me he quedado con ganas de más!!!!
ResponderEliminarA mí me ocurre lo mismo. Me pongo a leer los posts con una ilusión que me da pena cambiar de párrafo por miedo a que se terminen... Un episodio muy interesante, la verdad, en especial lo concerniente a la muralla, pues yo era de esos que me la imaginaba tipo muralla de Lugo... gracias por desasnarme. Lo tocante a la comida, no sé por qué, no me ha sorprendido, aunque espero más detalles a tu vuelta. :D
ResponderEliminarPor lo demás, sabía que serías un crack del regateo, escogiendo a los mercaderes más necesitados y forzando la presión psicológica a máximo, jaja: Pablo´s style.
Ansío Japón.
Besos.
Muy bueno Pablo, jejeje. Os imagino con la barriga despendolada caminando por Beijing y me parto, jeje.
ResponderEliminarEn mi oficina, justo en el cubículo que está al lado del mío, hay un tipo de Beijing que es supergracioso (a mí también me cambió bastante la imagen que tenía de los chinos). Pero el tío es un superpuerco comiendo y cuando toma CUALQUIER tipo de bebida un poco caliente pega unos sorbidos que se oyen hasta en Texas. Por lo demás es un tipo genial y muy amable!
Sigue así.
Un abrazo
A ver que me acuerde. Creo que empezaba diciéndote que dejar un espacio al principio del párrafo no procede si no vas a imprimir en papel. Además no es estético en pantalla. Pero esto es una manía personal que puedes ignorar tan ricamente. Por lo demás, no escribes peor que alguna bloguera lideresa de opinión que todos conocemos y que no escribe más que sandeces. Tú las escribes desde el culo del mundo, lo que las aquilata. Pero bueno, para ser un texto relativamente extenso, no aburres, no resultas pedante, ni produces vergüenza ajena (soy un poco sensible también a esto último, lo paso fatal). Para evitar la petulancia, yo suelo dar el consejo a la gente que escribe que visualice a su peor enemiga leyéndole con la ceja arqueada. Este consejo tú no lo necesitas, pero tampoco estará de más que lo tengas presente el resto de tu vida.
ResponderEliminarTambién te decía que no envidio nada el calor que estáis pasando, aunque sí todo lo demás. Y que yo no he probado ni por asomo de tantos McDonald's como tú, pero de los que sí he probado, el de Riga me pareció conmovedor. ¡Eso sí que es carne y no la de mi tramo!
escribo solo para librarme de tu maldición.
ResponderEliminarFdo:
Pauloba
¿Pero hay que comentar cada entrada, o con una es suficiente para deshacer el meigallo?
ResponderEliminarTe leo cuando puedo, querido Pablo, es como viajar ¡sentada en un sofá y gratis! Un besiño.
Bea P.
Ya decia yo q me dolia la espalda ultimamente... cabrito... ir a china a maldecir, con lo cerca q tienes cualqier fuente del retiro y ecahr una monedica...
ResponderEliminarLa comida asiatica... q se qede en asia, es mi opinion, ellos escorpion, yo glandula sudoripara, es lo mas justo.
Gabi.
ya tienes delito ir al McDonalds! Me muero y no te educo Vieites!!!
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